Soy codependiente, ¿y ahora que hago?

mayo 9, 2017

Si ya aceptaste que tienes el patrón, conocido como dependencia emocional o codependencia, te comparto lo que yo hago para vivir este proceso de “reprogramarme para amarme”

Si reconoces que tienes necesidad de ayuda, búscala. Puedes preguntarme a través de mi cuenta de correo mito@marisbeliatomodo.com

Medita en las siguientes preguntas durante los próximos días:

1.- ¿Reconoces la insatisfacción y la frustración en ti?

2.- ¿Utilizas la desconexión y el entumecimiento de las emociones como medio de defensa para no sentir?

3.- ¿Lees algún libro que te ayude a entender como funciona la dependencia emocional para poder darte cuenta cuando estás repitiendo un patrón que te esclaviza?

4.- ¿Puedes ponerle nombre, reconocer y sentir a cabalidad tus emociones negativas y positivas?

5.-¿Practicas el detenerte y observarte?

Insatisfacción y Frustración.

Ustedes pueden darse cuenta que en los Podcast de Youtube acerca de cada síntoma de la codependencia yo hago hincapié en el sentimiento interno de Insatisfacción. Soy una mujer que me caracterizo por ser bien consistente en la ejecución de mis disciplinas espirituales, y aún así, aunque mi espíritu esta satisfecho, algo en mi interior explota en una incontrolable insatisfacción interior ante determinados estímulos.

Y yo te pregunto: Después de escucharme describiendo los síntomas de la dependencia emocional y la insatisfacción que proviene de ellos, ¿sientes tu insatisfacción? ¿te identificas conmigo en esa insatisfacción interior?

Yo creo firmemente que soy hija de Dios, yo creo firmemente que el creador es mi Padre, yo sé que soy heredera de sus riquezas y promesas, yo sé que soy un ser espiritual en una experiencia humana… pero mi insatisfacción proviene de ese programa que aprendí muy bien y que poco a poco estoy descubriendo en mi camino de regreso al amor al observarme.

Entumecimiento Emocional y Desconexión

La codependencia es como el mal aliento, ja, ja! todos pueden sentirlo, menos el que lo sufre. Hay que poner mucho empeño para descubrirlo (quitarnos el velo que cubre nuestros ojos) y entender como nos sabotea la vida verdadera.

Desconectarnos es el acto inconsciente de escapar de las emociones como medio de defensa para no sentir el dolor. El entumecer o adormecer las emociones, es una característica en todo codependiente. Una vez que reconocemos e identificamos en nosotros mismos la codependencia, podemos reconocerla e identificarla en los demás. Aprendemos a desconectarnos, es decir, nos hacemos insensibles a nuestras propias emociones, silenciándolas, callándolas, e ignorándolas. El problema es tan serio que se ha vuelto en un fenómeno cultural; y es serio porque al no estar conscientes de lo que sentimos no podemos resolver nuestros conflictos emocionales, porque simplemente caminamos en ignorancia e insensibilidad, hasta que explotamos en reacciones exageradas que deterioran nuestras relaciones, muchas veces con las personas que más nos importan (las que más amamos). Andamos sin experimentar la sensación, y cuando venimos a ver, ya estamos bajo la terrible condena de una depresión profunda, de crisis de ataques de pánico periódicos y ansiedad crónica.

Esto lo comparto no porque lo leí en un libro, lo comparto porque la vida me ha dado mucha práctica en buscar la salida y la solución a la codependencia. Todavía, de vez en cuando me doy cuenta que de vez en cuando me desconecto para evitar sentir, pero gracias a Dios y a la práctica de estar presente (que para mí es una disciplina espiritual) hoy puedo identificar cuando estoy evitando sentir las emociones, ya sea cuando me trago las emociones o decido ignorarlas. Hoy en día puedo reconocer la ansiedad en mi misma cuando se manifiesta muy sutilmente, pero logro resolverla en el acto, parando todo lo que estoy haciendo, sentándome derecha, respirando conscientemente, hablándome, nutriéndome y calmando mi ser para re-programarme y amarme. Más adelante les voy a compartir en este blog unas frases de afirmaciones que pudieran ayudarte a sanar tu autoestima.

Infórmate sobre el tema

Esto me ha hecho pensar todos estos días en lo importante que es para nosotros poder identificar los síntomas a través del entendimiento del tema, leyendo a autores profesionales como Pia Mellody, Melody Beatti. También recomiendo a la terapeuta mexicana Aura Medina, de la que estoy esperando su libro “Amor o co-dependencia” que en estos momentos está agotado. Por los comentarios de esta autora en internet, opino que esta bastante interesante su manera de presentar la co-dependencia en nuestra cultura hispana, y me gusta porque se califica como co-dependiente en recuperación/terapeuta.

Reconoce tus emociones, positivas o negativas (date permiso a sentir)

Cuando no sabemos lo que sentimos somos esclavos de la incertidumbre. Una de las características del co-dependiente es que no sabe lo que siente.

Cuando un amigo, mentor o consejero, tratando de ayudarnos nos pregunta qué sentimos, ante un evento, la respuesta general es: ”No sé”… yo lo he comprobado confrontándome a mí misma y también lo he experimentado en la consejería pastoral. Yo quiero invitarlos a ustedes a que hagan una simple prueba entre sus amigos. Cuando te cuenten una situación donde tu ves claramente lo que la persona está sintiendo, preguntarle que siente, específicamente que le ponga nombre a la emoción. Puedes hacer la prueba de nombrarle la emoción intensa que tu ves claramente que está sintiendo y puede que compruebes que señala hacia una más tenue, menos intensa. Si te animas, compárteme tus resultados.

Justamente esta semana estuve participando en un taller donde trabajamos las emociones. Hicimos un ejercicio donde yo tenía que identificar mis cualidades positivas y la emoción opuesta. Identificar las cualidades positivas fue facilísimo, pero reconocer el opuesto negativo fue durísimo, no podía identificarlo. No podía apropiarme de ellas.

Yo les he hablado del miedo que siento al producir mis Podcasts, pero durante este ejercicio, haciéndolo, no fui capaz de escribir y reconocer la palabra “miedo” como emoción negativa en mí. No lo pude hacer.

“Miedosa” fue la palabra mas cercana al adjetivo calificativo “miedo” como emoción negativa. Reconocer la emoción, en ese momento tan crucial, donde me estaba trabajando a mí misma de una manera intensa, no fue posible. Pero eventualmente pude reconocer la emoción cuando regresamos a revisar el ejercicio. Tan sólo reconocer esa emoción en mí me da ansiedad. Al día siguiente en el camino al curso, sentía ansiedad de saber que iba a exponer mis emociones; iba camino a desmantelarlas. Y sentir ansiedad para mí esta totalmente prohibido. Una vez que terminé de reconocer que dentro de mí no sólo tengo emociones positivas y cualidades, sino que también tengo un corazón que alberga emociones negativas como el miedo, la queja, la critica, la amargura, el odio, etc. fue que pude comenzar a aceptarlo para poder balancearlo en mi corazón. Esto me ayudó a sentirme integra y a sentir un profundo amor por mí misma. Reconocí que aceptarme es amarme.

Al final hicimos un ejercicio en el cual trabajamos en reconocer e integrar las dos polaridades y el resultado fue un profundo sentimiento de integridad personal, autoestima y amor propio (auto valoración).

Practica el detenerte y observarte

Luego de reconocer el entumecimiento de las emociones es importante para mí compartir con ustedes la práctica de la auto observación como disciplina espiritual. El ser honestos con nosotros mismos, esmerándonos por vivir atentos en el presente, vivir el aquí y el ahora, no en la tristeza de lo que ya pasó, ni en la preocupación de lo que pueda ser, sino estar atentos y conscientes de lo que estamos haciendo y como nos estamos sintiendo. Practicando el detenerme y el crear conciencia de lo que soy y de lo que hago y de lo que estoy pensando.

La idea es que para que podamos re-programarnos debemos practicar la auto observación.

La meditación y el silencio, son poderosas herramientas para reducir la ansiedad y el estrés (miedo), para enfrentarse a la enfermedad y el dolor; para incrementar la capacidad de atención y concentración, para mejorar el rendimiento en actividades tanto físicas como intelectuales, para aportar serenidad y ecuanimidad para aceptar los sucesos que la vida nos pone por delante; para adquirir sabiduría para comprender que placer y dolor, salud y enfermedad, amor y miedo, son dos caras de una misma moneda, que son inseparables.

No se trata de poner la mente en blanco. La labor de la mente es precisamente pensar. Se trata de observar tu ritmo de respiración y hacerlo con la intención de relajarte. Se trata de poner tu intención en estar presente contigo mismo sin juzgarte. Se trata de aceptar cualquier emoción que se manifieste, dejándola fluir sin reprimirte, y regresando con suavidad a la respiración sin juzgarte.

Debemos entender que no somos nuestros pensamientos, no somos nuestras emociones, no somos ni ira, ni miedo, tampoco somos la alegría. Estas son emociones que surgen de un pensamiento previo, y las emociones, al igual que los pensamientos vienen y van. Son cambiantes e no permanecen. Pero el ser si permanece. Mi ser esta lleno del amor de Dios, pero mi mente, y mis emociones, me sabotean. Yo no soy mis emociones; las siento, pero no soy yo. Y entender esto me ha traído libertad para practicar el estar presente conmigo misma y por ende manejar la codependencia a medida que la voy descubriendo en mis relaciones.

Aprende a ser tu propio observador. Observa tus pensamientos, observa tus emociones. Conocerte y aceptarte es amarte.

Si estás interesado en esta práctica te recomiendo el libro : “Momentos Sagrados” de Ruth Haley Barton, puedes obtenerlo por Amazon.

Si estas interesado en ejemplos vivenciales, escucha mi Podcast en mi canal de Youtube: La Codependencia, Capítulo 5 ¿Y ahora que hago? – https://youtu.be/hRvicTx9jQY

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