Introducción a la Codependencia

marzo 10, 2017

Quiero comenzar este articulo con una palabra de advertencia de mi parte. Yo estoy convencida que nuestros padres hicieron lo mejor que pudieron para criarnos dentro de lo que para ellos era lo conocido y nos dieron lo mejor que estuvo al alcance de sus manos. En ningún momento es mi intención acusar o culpar a nadie. Al contrario, mi intención es regresar al amor, reconociendo y entendiendo patrones repetitivos de conducta que nos causan sufrimiento innecesario. Debemos asumir la responsabilidad de nuestra conducta y cambiarla.

Cuando el “problema” no es el problema real

En lmi canal de YouTube (youtube.com/marisbeliatomodo) yo comparto mis reflexiones como resultado de mis experiencias personales en este tema.

La codependencia es una condición psicológica que crea una necesidad interna y angustiante alimentada por el miedo y la vergüenza, que nos impulsa a depender de personas o cosas. Esta emoción, cuando no se entiende y se resuelve, nos hace dependientes.

Dios no nos creó que para depender de otros ni de cosas; Dios no nos creó tampoco para ser independientes, desprendidos de los demás, fríos o aislados. Dios nos creó para ser INTERDEPENDIENTES de una manera sana, sin necesidad de ejercitar manipulación o control.

En la web podemos conseguir un numero de definiciones de la codependencia. La enciclopedia abierta (wikipedia) define a la codependencia como una condición psicológica en la cual alguien manifiesta una excesiva y a menudo inapropiada preocupación por las dificultades de alguien más o un grupo de personas.

En mi opinión personal, esto es solo una parte de la codependencia. Codependencia es cuando me fijo en los problemas de otros para no sentir mis propias emociones. En muchos casos, nuestras mentes fueron entrenadas a no poner atención a lo que sentimos. Lo aprendemos cuando nuestros sentimientos son ignorados en la niñez.

Algunas características de la codependencia o del codependiente

El codependiente suele olvidarse de sí mismo para centrarse en los problemas de otros. Por eso es común que se relacione con gente problemática. El que la padece puede codepender de hermanos, tíos, padres, amigos quienes nos ayudan a vivir en lo conocido o  “zona de confort” (por la relacion natural que tenemos con ellos). Debido a la familiaridad y nexo en este tipo de relaciones, típicamente no hay alto riesgo de daño hacia nosotros.

El codependiente mantienen relaciones con personas que les recuerdan su infancia para poder crear lazos que llenen sus vacíos y les den la sensación de que son salvadores (en algunos casos).

Cuando la otra persona no responde (al codependiente) como se espera, este experimenta frustración y depresión.  En estos casos el codependiente frecuentemente asume la actitud de “no tener ninguna esperanza,»  especialmente cuando se trata con alguien muy allegado como la pareja o un hijo. El sentimiento de desesperanza puede desencadenar emociones de tristeza constante y frustración (enojo).

En mi propia experiencia, en la búsqueda de ser aprobada, solía olvidarme de mis propias necesidades y la mayoría de las veces, ni siquiera esta consciente de mis propias necesidades (por la misma confusión mental que tenia desde mi niñez). Una de las cosas que he podido identificar de mi pasado como codependinte que que mucho de lo que me sucedió fue por la falta de guía y claridad en la confrontación de problemas. De hecho, esta situación es muy común y bastante generalizada. Para mi, este proceso de descubrimiento personal fue muy doloroso y me costo mucho entenderlo.

Cuando acudimos a la otra persona por ayuda constante, generáramos la necesidad de la presencia del otro, y creemos que de este modo la otra persona nunca nos van a abandonar. Esta hambre de ser necesitado junto con la consciente ilusión de que nunca serás abandonado, produce una circunstancia grave ya que en el caso que la persona no se sienta correspondida, podría hacerse daño a sí misma, e incluso a la otra persona.

Una de las dificultades que experimentan los codependientes reside en la confusión, es decir, la dificultad para saber cuáles son sus sentimientos y como comunicarlos. Otro reto de las personas codependientes es que una vez que logran identificar sus sentimientos, se les hace muy difícil comunicarlos adecuadamente y con frecuencia le cuesta expresarlos con moderación. Las emociones del codependiente suelen se débiles o inexistentes o por el contrario se presentan de una manera explosiva.

Por esta confusión y desconocimiento de sus sentimientos, al codependiente se le hace muy difícil ponerse límites a sí mismo y establecer límites a los otros. El resultado de esto es que el codependiente asume una actitud de que todo lo perdona, incluso el abuso. Esto lo hace porque confunde la “obsesión” y “adicción” que siente por el otro, con un inmenso amor que todo lo soporta y todo lo puede. Para el codependiente típicamente, el abuso es algo conocido. Por esto, el codependiente, dependiendo del grado de codependencia que sufra, es incapaz de alejarse por si mismo de una relación enfermiza y abusiva, por más insana que esta sea. Es muy común que el codependinete piense si no tienen a la otra persona (de la cual depende) su mundo se acaba.

En este contexto el respeto es algo que es culturalmente mal entendido y tolerado por la confusión que hay sobre el verdadero respeto (el respeto que emana del corazón de Dios que es amor). Más adelante, tendremos una articulo completo dedicado a esta conversación.

Es necesario que el codependiente aprenda a reconocer su condición. Esto se logra leyendo, escuchando charlas y visitando a un consejero. También existen grupos que pueden ayudar al codependiente (codependientes anónimos, Al-anon).

El codependiente necesita hacer algo para cambiar la manera en que vive y así, terminar con la codependencia y no volverla a generar en otras personas o futuras relaciones.

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